El comentario que me hicieron a la entrada anterior me hizo pensar bastante sobre las posibilidades de acceder al cine (y, en general, al conocimiento extracurricular) en Perú. Para empezar, un axioma: Lima no es el Perú. Por ello pienso aprovechar un próximo viaje a Trujillo y, luego, Lambayeque para ver como es la cosa por allá (el término "provincia" siempre me sonó feo... "pro vinci", "los vencidos").
Por ahora, veo limitada mi opinión a la capital: una mierda. Si bien, es cierto, existe un creciente renacimiento cultural para quien realmente quiera verlo (Dios bendiga al Festival Latinoamericano de Cine), es aún muy incipiente.
Por otro lado, no se puede hablar de facilidades para acceder a películas à la carte: con la excepción parcial de Polvos [insertar color favorito] (donde, para mi sorpresa, hay una cada vez mayor variedad de películas independientes y/o ajenas a los estrenos en las salas de Larcomar, pese a los esfuerzos de las Cruzadas contra la herejía que para los píos limeños representa la Piratería) no existe un verdadero centro proveedor de películas distintas a las ofrecidas por los cines.
Lo único positivo es que el Cine aún no es censurado por los militares y la cadete Bákula. Por cierto, felicidades al Sr. Quijano y su estupenda exposición.
Intentaré extender la sopa de ideas confusas de esta entrada desde Trujillo.
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jueves 9 de agosto de 2007
miércoles 8 de agosto de 2007
"The Emperor's Naked Army Marches On"
Quiero aprovechar el que esté de moda eso de irse todos contra Cheney-y-sus-demás-secuaces-que-apoyan-la-guerra-en-Irak para publicitar una joya entre los documentales: ゆきゆきて神軍 , de Kazuo Hara (1987). En vernáculo, "El Ejército Desnudo del Emperador" (habría que añadir un "se da a la Marcha", pero sabe Dios quién diablos tradujo el título al castellano por vez primera, dejándolo así).
En pocas palabras, un soldado japonés sobreviviente de la 2da Guerra Mundial acusa a sus superiores (ni Hirohito se salva) de la extraña masacre que sufrieron los demás miembros de su unidad en Nueva Guinea.
Sólida y con escenas dramáticas tan intensas que, poco después de acabada la experiencia, te hacen pensar si es que realmente pueden ser tan espóntaneas. Pero, por sobre todo, es una obra testicular, una película hecha con bolas: se va contra todo (curiosamente, siempre siguiendo un muy japonés estilo) por exponer lo que desea, sin nada que envidiar a Mr. Michael Moore.
Además, me parece importante rescatar un mensaje: que la verdad (en minúsculas, por favor) puede resultar extremadamente reconfortante tras el sufrimiento que la muerte bajo circunstancias poco claras de un familiar u otra persona cercana puede significar. Por eso aplaudo películas como esta, porque "luchar contra el olvido es una poderosa forma de hacer justicia", como dijo S. Lerner. Deberíamos aprenderlo de una puta vez.
En pocas palabras, un soldado japonés sobreviviente de la 2da Guerra Mundial acusa a sus superiores (ni Hirohito se salva) de la extraña masacre que sufrieron los demás miembros de su unidad en Nueva Guinea.
Sólida y con escenas dramáticas tan intensas que, poco después de acabada la experiencia, te hacen pensar si es que realmente pueden ser tan espóntaneas. Pero, por sobre todo, es una obra testicular, una película hecha con bolas: se va contra todo (curiosamente, siempre siguiendo un muy japonés estilo) por exponer lo que desea, sin nada que envidiar a Mr. Michael Moore.
Además, me parece importante rescatar un mensaje: que la verdad (en minúsculas, por favor) puede resultar extremadamente reconfortante tras el sufrimiento que la muerte bajo circunstancias poco claras de un familiar u otra persona cercana puede significar. Por eso aplaudo películas como esta, porque "luchar contra el olvido es una poderosa forma de hacer justicia", como dijo S. Lerner. Deberíamos aprenderlo de una puta vez.
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Cine
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